Claudio Johansen, Néstor Albarenque y Tobías Albarenque hicieron historia al consagrarse campeones del mundo con la Selección Argentina de básquet para atletas con síndrome de Down. Los representantes de Los Tigres fueron protagonistas de la conquista lograda en Hungría, donde el conjunto nacional venció a Turquía.
El deporte de Exaltación de la Cruz vive uno de los momentos más importantes de su historia. Claudio Johansen, Néstor Albarenque y Tobías Albarenque, integrantes de Los Tigres, se consagraron campeones del mundo con la Selección Argentina de básquet para atletas con síndrome de Down al vencer a Turquía por 23 a 18 en la final de la Copa del Mundo IBA21 disputada en Hungría.
La histórica conquista coronó una campaña sobresaliente del conjunto nacional, que se quedó con el máximo título internacional de la disciplina y llevó a lo más alto la bandera argentina. Entre los protagonistas de esta hazaña estuvieron los representantes de Los Tigres, quienes volvieron a demostrar su calidad deportiva y el enorme crecimiento que ha tenido el básquet adaptado en la región.
El camino hacia la gloria había tenido un capítulo memorable en las semifinales. Allí, Argentina derrotó con contundencia a Finlandia por 34 a 14, en un partido en el que mostró una gran superioridad para asegurar su lugar en la definición. Ese triunfo alimentó la ilusión de todo el país y especialmente de Exaltación de la Cruz, que siguió de cerca el desempeño de sus deportistas.
Ya en la final, frente a una exigente selección de Turquía, el equipo argentino volvió a exhibir carácter, compromiso y un gran trabajo colectivo para imponerse por 23 a 18 y quedarse con el campeonato mundial. El resultado desató el festejo de una delegación que hizo historia y que encontró en los jugadores de Los Tigres a tres piezas fundamentales de un grupo unido y competitivo.
La presencia de Claudio Johansen, Néstor Albarenque y Tobías Albarenque en la máxima cita internacional es el reflejo de años de entrenamiento, esfuerzo y dedicación. Su participación en el seleccionado nacional también representa un reconocimiento al trabajo que realiza Los Tigres, una institución que desde hace años promueve la inclusión a través del deporte y brinda oportunidades para el desarrollo de atletas con síndrome de Down.
La obtención del título mundial trasciende lo deportivo. Se trata de un logro que inspira y que demuestra que el compromiso, la perseverancia y el trabajo en equipo pueden derribar cualquier barrera. Para Exaltación de la Cruz, la consagración tiene un valor especial porque tres de sus deportistas fueron protagonistas de una conquista que quedará grabada para siempre en la historia del deporte adaptado argentino.
Con las medallas doradas colgadas en sus cuellos y el trofeo de campeones en sus manos, Johansen y los hermanos Albarenque regresarán al país convertidos en verdaderos embajadores del deporte inclusivo y en un orgullo para toda la comunidad de Capilla del Señor y Exaltación de la Cruz.






