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Robo y violencia en el barrio Pinares: “Yo quería sacar a mis hijas de ese lugar”

La víctima contó a El Lugareño cómo fueron los minutos de mayor tensión durante el asalto. A su vez, recordó que el episodio volvió a poner a su familia frente a una situación que ya había atravesado años atrás, cuando una de sus hijas también fue agredida durante un robo.

Un violento robo tuvo lugar durante la madrugada del lunes, en una vivienda del barrio privado Pinares, donde un grupo de delincuentes ingresó al domicilio y atacó a una mujer que se encontraba allí junto a sus dos hijas. La víctima fue golpeada y amenazada mientras los asaltantes exigían dinero y revisaban distintos sectores de la casa.

“En una de las cámaras, se ve cuando ellos cruzan del golf para mi casa, y todavía estaban las luces prendidas en mi cuarto, ellos a la 1 ya estaban dentro de lo que sería el perímetro de mi lote. Después, el ingreso se produjo tipo 2 y habrán estado entre 20 y 30 minutos adentro de mi casa”, explicó Mariela Nieto en diálogo con El Lugareño.

Una vez dentro, los delincuentes sorprendieron a Mariela y comenzaron a exigirle dinero. Sus hijas se encontraban en distintos sectores de la casa y durante buena parte del ataque, Mariela no sabía qué estaba sucediendo con ellas. “Yo no sabía si estaban juntas, si estaban separadas, si les estaban pegando, si se las estaban llevando, la verdad es que eso me ponía peor”, relató.

El ataque continuó con golpes y amenazas. En un determinado momento, uno de los agresores le indicó que pusiera las manos detrás de la espalda porque iba a atarla. Incluso tomó el cordón de una zapatilla. Mientras tanto, Mariela insistía en que le permitieran vestirse. La intervención de una de sus hijas hizo que finalmente otro de los delincuentes le acercara ropa.

“Es un segundo lo que vivís y con una agresividad, y la verdad que no me quedó ni siquiera para decir qué voz tenían, pero estaban todos de negro, con armas y linternas”, contó Mariela al intentar describir a los agresores.

La situación cambió de manera repentina. Según contó la víctima, mientras permanecía en el piso y uno de los atacantes la apuntaba y golpeaba, los delincuentes comenzaron a retirarse. Mariela tomó entonces el teléfono celular que tenía junto a la cama e intentó comunicarse con familiares para avisar lo que estaba ocurriendo. Poco después, una de sus hijas le confirmó que ya se habían ido.

“En cuanto se fueron, salimos corriendo de la casa y huimos para Capilla”, relató. La mujer había sufrido heridas que le provocaron una importante pérdida de sangre y decidió abandonar inmediatamente el barrio junto a sus hijas. “Quería sacar a mis hijas de ese lugar”, sostuvo.

La víctima considera que hubo dos elementos que pudieron haber provocado la retirada repentina de los agresores. “¿Por qué ellos salen corriendo? La camioneta de gendarmes estaba en la esquina y eso los tenía preocupados”, indicó. Según su relato, los delincuentes preguntaban constantemente si el vehículo continuaba allí. Al mismo tiempo, el movimiento del blackout de una ventana comenzó a producir golpes que pudieron hacerles creer que alguien golpeaba la puerta.

Según explicó, el grupo finalmente no llegó a llevarse objetos de valor de la vivienda. Habían comenzado a revisar algunos sectores y exigían dinero, además de preguntar por alhajas de oro, pero abandonaron el lugar antes de completar el robo. Para Mariela, el hecho volvió a dejar en primer plano el temor por la seguridad de su familia y, especialmente, por las consecuencias que una situación de semejante violencia puede generar en sus hijas.

La familia ya había sufrido un robo años atrás en el mismo barrio. En aquella oportunidad, Mariela no se encontraba en la vivienda, pero una de sus hijas también fue agredida. Por eso, el nuevo episodio volvió a generar preocupación dentro de la familia, especialmente por el nivel de violencia registrado.

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