Operarios de la planta local aseguran que la situación se agravó en los últimos meses, con sueldos abonados de manera irregular y deudas acumuladas. El conflicto se da en paralelo a un escenario crítico de la empresa a nivel nacional.
La situación laboral en la planta que la empresa Granja Tres Arroyos posee en Capilla del Señor atraviesa uno de sus momentos más delicados, según denuncian los propios trabajadores. Quienes continúan en sus puestos sostienen que el escenario se deterioró en los últimos meses y que no existen respuestas concretas frente a un conflicto que comenzó a visibilizarse el año pasado.
El principal reclamo sigue centrado en la forma en que se abonan los salarios. De acuerdo con los operarios, los sueldos se pagan en cuotas y, en algunos casos, se completan varias semanas después, sin un cronograma claro que permita prever cuándo se percibirá la totalidad del ingreso. A esto, se suman deudas acumuladas vinculadas a horas extras, vacaciones y aguinaldo, lo que profundiza la incertidumbre.
Los empleados remarcan que la irregularidad en los pagos se volvió una constante y que la empresa no brinda precisiones sobre fechas ni montos pendientes. Esta dinámica impacta directamente en la economía cotidiana de las familias, que deben reorganizar sus gastos en un contexto ya marcado por la inflación.
El conflicto en la planta local se inscribe dentro de una problemática más amplia que afecta a la compañía. En ese marco, la firma obtuvo autorización del Gobierno nacional para iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis, una herramienta que busca ajustar costos frente a un escenario económico que la empresa considera adverso, especialmente por las condiciones del tipo de cambio para exportaciones.
A partir de esa instancia, la empresa solicitó ante la Secretaría de Trabajo la posibilidad de avanzar con despidos o aplicar recortes en adicionales salariales, lo que generó mayor preocupación entre los trabajadores. La medida abrió interrogantes sobre la estabilidad laboral y el futuro de la actividad en la planta.
Según relatan los operarios, el pago fraccionado de los salarios no es una situación nueva, sino una práctica que se fue consolidando en los últimos años. A esto se suman atrasos en el cobro del aguinaldo, demoras en las vacaciones y descuentos aplicados en el marco de medidas de fuerza, configurando un escenario de pérdida sostenida del poder adquisitivo.
El conflicto en Capilla del Señor no es un caso aislado. En otras plantas que la empresa posee en la provincia de Buenos Aires, así como en Entre Ríos y Córdoba, también se registran reclamos por condiciones similares, con denuncias por pagos parciales y falta de definiciones sobre el rumbo laboral.
En este contexto, los trabajadores locales advierten que la falta de respuestas concretas y la continuidad de estas prácticas agravan un panorama que ya resulta complejo, tanto en lo laboral como en lo social.






