En medio del debate por las medidas de fuerza a nivel nacional, el secretario general del Sindicato Químico Pilar, Sergio González, planteó una postura más dura frente a la CGT y reclamó mayor decisión en la defensa de los trabajadores.
Las repercusiones del último paro convocado por la CGT también se sintieron en Exaltación de la Cruz, donde la actividad industrial y el empleo vinculado al sector químico ocupan un lugar central. En ese contexto, Sergio González, secretario general del Sindicato Químico Pilar, cuestionó la estrategia adoptada por la central obrera y reclamó una postura más firme frente al escenario económico actual.
El dirigente sostuvo que la convocatoria al paro en medio del tratamiento en la Cámara de Diputados de la Reforma Laboral, fue consecuencia de la presión ejercida por las bases y no de una decisión espontánea del triunvirato. Según explicó, la medida careció de movilización, un aspecto que consideró clave para expresar el descontento en las calles. A pesar de las complicaciones para trasladarse, destacó que muchos trabajadores realizaron un esfuerzo significativo para acercarse al Congreso y manifestarse.
González adelantó que el sindicato propondrá formalmente a la conducción de la CGT un paro de 36 horas, compuesto por 12 horas con movilización y 24 de cese total de actividades. No descartó que, ante la falta de respuestas, puedan profundizarse las acciones gremiales. En su visión, los derechos laborales obtenidos a lo largo de la historia fueron fruto de la organización y la lucha colectiva, y no de concesiones espontáneas.
El referente sindical también hizo hincapié en el impacto que la pérdida del poder adquisitivo tiene en el entramado productivo. Señaló que la caída del salario no solo afecta a los trabajadores, sino que repercute en el consumo y en la economía en general, golpeando a comercios y pequeñas empresas de distritos como Exaltación de la Cruz.
Al referirse a la reciente votación en el Congreso, González expresó cuestionamientos hacia distintos espacios políticos, a los que acusó de no representar adecuadamente las demandas del mundo del trabajo. En su análisis, existe una desconexión entre la realidad cotidiana de los trabajadores y las decisiones que se toman en el ámbito legislativo.
Finalmente, llamó a fortalecer la unidad del movimiento obrero, aunque remarcó que esa cohesión debe estar acompañada de determinación en la defensa de los derechos laborales. A su entender, son los trabajadores quienes hoy soportan el mayor peso de la crisis, por lo que consideró imprescindible una respuesta sindical más contundente en el corto plazo.






