En el marco de su 85° aniversario, una multitud de vecinos y visitantes disfrutó de una jornada que contó con actividades desfiles, ferias y el broche de oro con la presentación de La Nueva Luna. Además, Nanni se despidió antes de asumir como diputado provincial.
La Plaza del Encuentro se convirtió el sábado en el corazón de los festejos por el 85° aniversario de Parada Robles, una celebración que reunió a miles de vecinos y visitantes en una jornada que combinó religión, cultura y música. Desde temprano, el espíritu festivo se hizo sentir en cada rincón del pueblo, donde las familias se acercaron a compartir un evento que, año tras año, se consolida como uno de los más esperados por el pueblo.
La celebración comenzó con la recepción de autoridades y el izamiento del pabellón nacional, seguido por la tradicional misa en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. Luego, el acto central se trasladó al palco oficial, donde las autoridades locales entonaron el Himno Nacional Argentino y compartieron mensajes de gratitud y compromiso. Entre ellos, el intendente Diego Nanni, quien participó por última vez como jefe comunal antes de asumir su cargo como diputado provincial.
“Fue la última fiesta que me toca vivir como intendente, y por eso la viví con el corazón en la mano. Me llevo el cariño de la gente, los abrazos, las charlas y el orgullo de haber trabajado juntos por cada logro. El cambio de lugar es solo circunstancial: voy a seguir estando, acompañando y pensando siempre en el progreso de Exaltación y en la calidad de vida de nuestra gente”, expresó Nanni ante un público que lo despidió con aplausos.
El desfile de instituciones y centros tradicionalistas fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. Las calles de Robles se llenaron de color y movimiento con el paso de agrupaciones de todo el distrito, que desfilaron a caballo, con estandartes y vestimentas típicas. Cada presentación reflejó la identidad criolla y el espíritu solidario que caracteriza a la localidad.
En paralelo, la feria de artesanos y emprendedores ofreció un recorrido por la producción local, con stands de productos regionales, gastronomía y artesanías. Este espacio, que se ha convertido en un clásico de los festejos, permitió a los vecinos disfrutar de una jornada de encuentro y de apoyo al trabajo local.
A medida que el sol comenzaba a caer, el escenario principal fue ganando protagonismo con la presentación de artistas locales, escuelas y talleres de danzas folclóricas. Las familias se acercaron para disfrutar de la música en vivo y compartir un ambiente festivo y familiar.
El cierre estuvo a cargo de La Nueva Luna, una de las bandas más icónicas del país, que hizo vibrar a todos los presentes con sus clásicos y su propia energía. Con cada canción, la plaza se convirtió en una gran pista de baile, coronando una jornada llena de alegría, identidad y comunidad.






