Empleadas de la planta aseguran que la empresa busca eliminar el régimen de contratación temporal. La firma lo niega y afirma haber ofrecido un plan de retiro voluntario. Las diferencias llegaron hasta el Ministerio de Trabajo.
Ferrero Argentina, reconocida por marcas como Kinder y Nutella, atraviesa una situación laboral que involucra a 26 trabajadoras contratadas bajo modalidad de temporada. Según pudo reconstruir El Lugareño, las trabajadoras aseguran que la empresa buscaría eliminar este tipo de contratación para reemplazarla por esquemas más flexibles.
Durante las últimas semanas, operarias temporarias y empleados clarkistas fueron notificados en la sede de la empresa sobre la finalización de su vínculo contraactual. Según contaron, algunos fueron citados con la excusa de entablar un diálogo y, al llegar, se habrían encontrado con las notificaciones del cese del acuerdo laboral. Paralelamente, se ofrecieron retiros voluntarios con un 10 por ciento adicional, opción que muchas trabajadoras rechazan por considerarla insuficiente.
En diálogo con este medio, una de las trabajadoras afectadas, detalló la situación: “Nosotras tenemos un contrato por temporada, hay un convenio interno donde firmamos por seis meses. En realidad, antes la temporada era de ocho meses. Yo hace 18 años que estoy con esta modalidad y hay compañeras con 20 o 21 años”.
Según relata, “este año la gerenta nos notificó que había un retiro voluntario con un 10 por ciento, pero sin certeza de que volviéramos a trabajar la próxima temporada. Prácticamente es o arreglás, o te echamos. Esas fueron las palabras de la gerenta”.
Las trabajadoras señalan que esta modalidad no fue una elección propia, sino que habría sido una estructura impuesta por la empresa que les impide tener estabilidad. “No nos están pagando lo que corresponde. Nos están dejando sin trabajo, cuando muchas familias dependen de esto. Algunas compañeras arreglaron por necesidad, pero el monto sigue siendo bajo y ni siquiera computan el año completo de trabajo como corresponde”, agregó.
Además, según explicó, el conflicto se agrava por una contradicción entre el convenio interno y el nacional: “El convenio interno dice que trabajamos seis meses, pero el nacional, homologado por el Ministerio de Trabajo, establece que el contrato de temporada es de ocho meses. Eso implica una diferencia importante en la liquidación”.
El tema fue elevado al Ministerio de Trabajo de la Provincia, que llevó a cabo una audiencia con 15 trabajadoras en la delegación de Capilla del Señor. Según relataron, la empresa habría negado tener conocimiento formal de los ceses de contratos y no avanzó con una solución. Las empleadas esperan una respuesta concreta en el plazo de dos a tres semanas.
Desde el ministerio, se les habría solicitado a las representantes de la empresa mayor claridad en el proceso. “El Ministerio de Trabajo dijo que, porque fue todo muy irregular la manera en que se manejó Ferrero, la empresa debía transmitir claridad. Nos tienen en vilo, no nos echan, pero tampoco arreglan con nosotras”, expresaron.
Las trabajadoras también denunciaron que a algunos clarkistas —personal también temporario— se les comunicó el cese de forma sorpresiva. “Los citaron sin decirles el motivo, y cuando llegaron a la empresa, los estaban esperando con una escribana para notificarlos”, comentó la misma fuente a El Lugareño.
Por su parte, Ferrero Argentina emitió un comunicado en el que desmiente las denuncias: “Más de 300 personas trabajan en Ferrero Argentina. Dentro de nuestra plantilla, 26 colaboradores se encuentran bajo un contrato de duración determinada por temporada. A este grupo se le ofreció un plan de retiro voluntario en línea con la necesidad de adecuar el modelo de contratación a los requerimientos actuales del proceso productivo. Esta propuesta, de carácter voluntario, está siendo discutida individualmente con cada persona”.
Además, la empresa aseguró: “La iniciativa no implica despidos masivos ni cambios en la plantilla de personal permanente. Ferrero continuará contratando personal eventual en función de las necesidades de producción, como lo ha hecho históricamente. La medida fue compartida con el sindicato correspondiente y estamos comprometidos con un diálogo transparente y respetuoso con todas las partes involucradas”.
No es la primera vez que se presentan tensiones en torno a las condiciones de contratación en Ferrero. Según trascendió, conflictos similares se registraron años atrás, con argumentos similares por parte de la empresa y reclamos de trabajadores y trabajadoras en situaciones casi idénticas.
Hoy, el conflicto se mantiene abierto. Mientras algunas trabajadoras ya firmaron acuerdos, otras resisten y reclaman ser desvinculadas con los términos legales que creen correctos. Las empleadas insisten en que lo que buscan no es otra cosa que certeza y justicia: “Tampoco vamos a regalar a la fábrica tantos años de esfuerzo y trabajo. Lo único que pedimos es que se pague lo que corresponde”, concluyó la trabajadora que dialogó con El Lugareño.






