El caso, ocurrido el 16 de enero de 2008, continúa siendo recordado por la crudeza del crimen y por el impacto social y judicial que generó, convirtiéndose en uno de los episodios más resonantes de la historia reciente del distrito.
El paso del tiempo no logró borrar el recuerdo de aquella madrugada de verano que sacudió a la comunidad de Exaltación de la Cruz. El 16 de enero de 2008, Rosana Galliano, de 29 años y madre de dos niños pequeños, fue asesinada a balazos en la puerta de su vivienda, en El Remanso, luego de salir para atender un llamado telefónico. En las primeras horas, el hecho fue interpretado como un nuevo episodio de inseguridad, pero pronto la investigación reveló una trama mucho más profunda y oscura.
Con el avance de la causa, la hipótesis del robo perdió fuerza y comenzó a emerger un contexto de violencia previa, marcado por amenazas, denuncias y una relación atravesada por el control. El principal sospechoso fue su exmarido, José Arce, quien tenía una orden judicial que le impedía acercarse a ella. Aunque estaban separados, continuaban legalmente casados y mantenían un conflicto económico por bienes valuados en aproximadamente 700 mil dólares.
La historia entre Rosana y Arce había comenzado apenas tres años antes. Se conocieron en 2005, se casaron poco tiempo después y tuvieron dos hijos. Sin embargo, la relación se deterioró rápidamente y derivó en episodios de violencia que motivaron denuncias formales. A pesar de ello, Arce se negó a avanzar con el divorcio, prolongando un vínculo que ya estaba quebrado.
La noche del crimen, los hijos habían pasado el día con su padre. Cerca de las 22:15, Rosana recibió un llamado en el que se le informó que uno de los niños tenía fiebre alta. La mala señal telefónica la obligó a salir de la vivienda. Allí fue emboscada y recibió cuatro disparos de un arma calibre 11.25. Murió casi en el acto. Su hermana, que se encontraba dentro de la casa, escuchó los disparos y presenció una escena que marcaría para siempre a la familia.
Desde el inicio, los Galliano sostuvieron que el asesinato había sido planificado y encargado por Arce, con la participación de su madre, Elsa Aguilar. Esa línea fue respaldada por la Justicia y, tras años de proceso judicial, en noviembre de 2013 ambos fueron condenados a prisión perpetua por homicidio triplemente calificado. Para el tribunal, habían pagado 10 mil dólares para concretar el crimen.
Sin embargo, los presuntos autores materiales fueron absueltos y nunca se logró determinar quién ejecutó los disparos. A 18 años del femicidio, el caso de Rosana Galliano sigue siendo un símbolo doloroso de la violencia de género y de una verdad incompleta, que aún interpela a la sociedad y a la Justicia.






