Desde el Sindicato Químico Pilar cuestionaron la decisión de la empresa Carlos Salazar, señalaron que no existían antecedentes disciplinarios que la justificaran y anticiparon que mantendrán la protesta hasta obtener una respuesta.
Un conflicto laboral se desató en la fábrica Carlos Salazar, ubicada sobre la Ruta 6, en Los Cardales, luego de que la empresa desvinculara a un trabajador con más de 17 años de antigüedad. El Sindicato Químico Pilar inició una medida de visibilización frente al establecimiento y exige que el operario sea reincorporado. Desde la organización sostienen que la decisión estuvo vinculada con su afiliación gremial y con los reclamos por las condiciones de seguridad e higiene de la planta.
En diálogo con El Lugareño, Sixto Desanto, representante del sindicato, reconstruyó cómo se enteraron de la desvinculación y explicó el motivo de la protesta.
«El viernes pasado, fue una escribana a la empresa y le notificó al trabajador que estaba desvinculado. Hoy a la mañana, nos presentamos en la puerta del establecimiento, solicitando la reincorporación porque creemos que es un despido injusto, sin motivo, el compañero tiene un legajo intachable, no tuvo ninguna falta, ninguna situación que amerite semejante medida, la de despedirlo sin justa causa, solo por estar asociado al sindicato», explicó.
De acuerdo con lo señalado por el dirigente, el empleado cumplía tareas en el sector de los reactores y llevaba más de 17 años en la compañía. Desanto vinculó el despido con las diferencias que mantenían con la conducción de la firma por la actividad sindical y los pedidos para mejorar las condiciones laborales.
«Lo despidieron por estar afiliado a la organización gremial; el dueño de la empresa, Carlos Salazar, no quiere que los afiliados se sindicalicen y reclamen por sus derechos. Esto fue porque la semana pasada vino el Ministerio y lo infraccionó por no cumplir con las normas de Seguridad e Higiene», expresó.
El representante gremial también detalló cuáles fueron las irregularidades que, según indicó, motivaron la intervención del organismo laboral. «No tenían completa la red de incendios, no daban los cursos de emergencias, no hacían los simulacros de incendios», denunció.
La situación adquiere especial relevancia por las características de la actividad que se desarrolla en la fábrica, donde se manipulan productos considerados de alto riesgo, donde se lleva a cabo la producción de pinturas, barnices, productos de revestimiento similares, tintas de imprenta y masillas.
Por ese motivo, desde el sindicato habían reclamado inspecciones de Seguridad e Higiene y garantías para que el personal pueda cumplir sus tareas bajo condiciones adecuadas de protección.
El gremio considera que la desvinculación constituye una represalia frente a esos planteos y sostiene que exigir medidas preventivas no puede derivar en consecuencias laborales para quienes participan de los reclamos. En ese sentido, anticipó que mantendrá la protesta frente a la planta hasta obtener una respuesta de la empresa.
Finalmente, Desanto fue contundente respecto de la continuidad de la medida: «hasta que no reincorporen al compañero, no van a levantar la medida frente a la empresa».
Desde el Sindicato Químico Pilar ratificaron que continuarán visibilizando el caso y reclamando que se revierta el despido. Como síntesis de su postura, sostuvieron: «la seguridad y la vida de los trabajadores no se negocian, la defensa de sus derechos tampoco».






