Empleados advierten un escenario crítico en la planta avícola de Capilla del Señor, asegurando que la situación afecta tanto el desarrollo de sus tareas como su calidad de vida.
Un clima de creciente malestar se instaló entre los trabajadores de la planta que la empresa Granja Tres Arroyos posee en Capilla del Señor, donde en los últimos días se multiplicaron las denuncias por condiciones laborales que califican como críticas. Los empleados aseguran que la situación afecta tanto el desarrollo de sus tareas como su calidad de vida, en un contexto que describen como cada vez más complejo.
Según indicaron, uno de los principales problemas registrados es la interrupción del suministro eléctrico dentro del establecimiento, atribuida a la falta de pago del servicio. A esto se suma el retiro de los dispensers de agua, lo que generó preocupación entre los operarios por la falta de acceso a un recurso básico durante la jornada laboral.
En paralelo, los trabajadores también denunciaron irregularidades en el pago de los salarios, señalando que en los últimos meses comenzaron a percibir sus haberes en cuotas. Esta situación, aseguran, impacta de manera directa en la economía de las familias que dependen de esos ingresos y profundiza la incertidumbre.
El conflicto no se limita únicamente a esta planta. De acuerdo con lo manifestado por los propios empleados, en la sede que la firma posee en Capitán Sarmiento se registran problemáticas similares, lo que evidencia un escenario más amplio dentro de la compañía.
En ese marco, los operarios remarcaron que las condiciones actuales dificultan el sostenimiento de la actividad diaria, ya que se combinan falencias en los servicios básicos con la falta de previsibilidad en los pagos. La preocupación, además, se extiende a posibles medidas que puedan afectar la continuidad laboral.
La empresa avícola atraviesa, a nivel nacional, un escenario de tensión con distintos focos de conflicto. A comienzos de 2026, comenzaron a surgir reclamos en varias de sus plantas vinculados a situaciones de precariedad laboral, atrasos salariales y versiones sobre eventuales despidos masivos.
Mientras tanto, en Capilla del Señor, los trabajadores insisten en la necesidad de respuestas urgentes que permitan normalizar las condiciones dentro del establecimiento. El reclamo apunta a garantizar servicios esenciales y regularizar los pagos, en un contexto donde la incertidumbre se vuelve cada vez más difícil de sostener para quienes forman parte de la producción diaria.






