El hogar de tránsito, ubicado sobre la calle Cañada Romero, acobija a más de 25 niños y niñas de 0 a 5 años del distrito y de otros municipios. Invitan a la comunidad a colaborar con un bono contribución de 2 mil pesos a beneficio de la institución.
El Pequeño Hogar Exaltación, una de las asociaciones sin fines de lucro que se metió de lleno en el corazón de toda la comunidad del distrito, celebró su 31° aniversario trabajando de manera ininterrumpida con un solo objetivo: brindarle mucho amor y una mejor calidad de vida a niños y niñas que se encuentran en situación de calle.
Se trata del único hogar de tránsito de Exaltación de la Cruz, ubicado sobre la calle Cañada Romero, que acobija a más de 25 chicos de entre 0 a 5 años, provenientes del distrito y de otros municipios como Zárate, Campana y Escobar. Su misión es proteger y acompañar a menores en riesgo hasta que se solucione su problemática familiar o hasta la entrega a una familia sustituta con fines de adopción.
En el marco de los festejos, la institución realiza una nueva rifa, donde lo recaudado será destinado para los pequeños que allí albergan. “Con motivo de nuestro 31º aniversario, invitamos a la comunidad a colaborar con un bono contribución de 2 mil pesos a beneficio de nuestra institución. Gracias por estar siempre presentes”, expresaron desde la entidad.
Se estará sorteando el próximo jueves 10 de octubre por Quiniela Nacional nocturna. El primer premio es un sillón de dos cuerpos; el segundo, un día de campo en Santa Susana; el tercero, un smartwatch; el cuarto, un lechón y el quinto, un obsequio de talabartería. En sus redes, podrán encontrar un link para colaborar con la causa.
Historia
Hace 31 años, tres amigas de Capilla del Señor comenzaron este sueño viendo que el verdadero cambio no era desde las bases, sino desde la superficie. Se dieron cuenta que los más marginados eran los que más problemas tenían, ya sea por falta de educación, trabajo, apoyo emocional y/o social.
En ese sentido, empezaron a convocar a profesionales de diferentes ámbitos, instituciones, políticos, comerciantes, artistas, deportistas, entre otros. Allí, sin recursos, pelearon peso a peso cocinando empanadas, realizando bailes y cenas a beneficio, rifas, maratones por radios, con el propósito de recaudar algo para los más necesitados. Hasta llegaron a recibir la donación del edificio donde hoy se encuentran.
A lo largo del tiempo, el hogar ha ido modificando su proyecto original, ya que hasta el 2019 albergaba chicos de 0 a 17 años. Sin embargo, decidieron que lo mejor era convertir el espacio en un lugar especializado en primera infancia. En un entorno de contención absoluta, los chicos se desarrollan, son protegidos, acompañados y guiados en los primeros años de sus vidas.
En la pandemia, el Pequeño Hogar se encontró con un panorama terrorífico, pero como es una constante, la mano solidaria del pueblo exaltacrucense se tendió para sostener a la institución, que ya es un bien de la comunidad.







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