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Pasión por la ruta: Marcela Ocamica, camionera de Los Cardales

Hace 30 años trabaja en Exaltación de la Cruz con su empresa de forraje. Además, se sube a un camión para hacer los repartos. “Todo se puede, con mucha voluntad. No hay nada imposible”, dijo.

Marcela Ocamica, es oriunda de Luján, pero desde los 18 años que vive en Exaltación de la Cruz.  Comenzó su trabajo en Capilla del Señor hace ya 30 años, con cuatro hijos –Nicolás, Sebastián, Jeremías y Guillermo– y traslada rollos, fardos y alimentos para caballos.

Su familia siempre se dedicó a la siembra de granos y a la confección de fardos y rollos, y ella tuvo la tarea de aprender a desarrollarse en el rubro, comenzando a distribuir pedidos pequeños con un Daily. Hoy está a cargo de la logística con el Tector que conduce actualmente.

Marcela, sin lugar a dudas es una de las tantas mujeres que demuestra que para las pasiones no hay géneros y día a día disfruta de agarrar la ruta, viajar y seguir su pasión. “Trabajo en mi propia empresa, tengo un forraje y hace 30 años estoy en eso. De a poco fui manejando máquinas, camionetas y después para el reparto necesitábamos un vehículo más grande, fui adquiriendo camiones y el que más manejo es el Daily”, comentó a El Lugareño, Marcela Ocamica.

Como en todo, dijo, a muchas personas puede parecerles bien pero a tantas otras, no tanto pero Marcela afirma que lo más importante es que se mantenga el respeto y que, por sobre todo, uno haga lo que le hace feliz.

Consultada por experiencias que ha tenido arriba de su camión, relató algunas anécdotas. “Me gusta saber, preguntar. Me miran como sapo de otro pozo, pero a medida que pasan los años aprendes un montón de cosas. Repuestos, todo. Al ser un bicho raro entre tantos varones, a veces te prestan atención. Muchos dicen que bueno, si queremos ser como los hombres que tengamos la misma fuerza. Pero en sí, mi rubro es muy lindo, lo que más hago es manejar”, contó.

Es que, como para cualquier camionero, la ruta tiene su esencia, su magia, su mística y, a pesar de que cuenta que sus hijos le afirman que no tiene necesidad de subirse al camión, ella afirma que está haciendo lo que le gusta: “mis hijos me dicen que no tengo necesidad de andar yo, porque podríamos poner empleados, pero esto a mí me hace sentir bien. El salir a la ruta, te distendes, cambias de aire, me hace sentir feliz porque estoy haciendo lo que me gusta”.

Por otro lado, consultada por qué mensaje le gustaría darles a todas las mujeres, jóvenes y adolescentes que hoy sienten que no puede llegar a donde lo desean, por miedo o por cuestiones relacionadas a que se cree es algo “de varones”, Marcela afirmó que es importante saber que todo lo que uno desea, lo puede cumplir. “Todo lo que uno se propone, lo consigue. Lo importante es hacer algo que realmente nos guste, seguir para adelante porque a veces no es fácil, a veces aparecen piedras. Creo que todo se puede, con mucha voluntad, hay un momento para que uno llegue a donde quiere ir, no hay imposibles. Llevan su tiempo, yo por ejemplo hace 30 años sigo este camino”, expresó.

“Te haces el camino, hay momentos lindos, otros feos. No hay nada imposible y lo que yo digo es, que si lo puede hacer el hombre, qué tiene él que no tenga yo”, cerró Marcela Ocamica.

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