Ayer se recordó un año del fallecimiento de Silvio Paciaroni, histórico habitante de Capilla, que supo ganarse el afecto de familiares, amigos, y vecinos de todo el pueblo.
Tras un año de su partida, el pueblo de Capilla continúa recordándolo como si estuviese presente entre todos, ya que dejó una gran huella como vecino, esposo, padre, abuelo, compañero y mejo, ser humano.
Además de ser querido por su forma de ser, por tener una personalidad con muchos valores, conducta intachable, metódico y ordenado, Silvio Paciaroni fue tesorero del Club Honor y Patria, símbolo de Capilla, que está vigente hace 92 años. Allí, se ganó el cariño de muchas familias y compartió memorables momentos como las fiestas de baile y la tradicional fogata de San Juan.
Silvio Paciaroni nació el 11 de abril de 1931 en la localidad de Capilla del Señor, donde vivió hasta el día de su fallecimiento. Venía de una familia de clase media, donde su padre era zapatero y su madre, ama de casa.
Durante su infancia, pasaba el rato jugando a las escondidas, a la mancha, al fútbol en el potrero del pueblo, iba a nadar al arroyo y a cazar pájaros junto a sus amigos. Además, cursó la primaria en la Escuela N°1.
Ya en su adolescencia, finalizó el secundario en el Instituto José Manuel Estrada a los 20 años, habiendo tenido como compañeros a Manolo Cervantes, Beto Terrarosa, Helder Jauregui, Aníbal Peti Vásquez, Adalberto Aner, entre otros.
Una vez finalizado los estudios, ingresó a su primer trabajo como cajero en el Banco Avellaneda, del mismo pueblo, en el cual, fue parte durante 40 años, hasta su jubilación. Importante banco del pueblo, que abrió sus puertas en la década del 30 para financiar los pavimentos de esa época, hasta 1992 que cerró sus puertas.
Además, en sus pasatiempos, solía ir con sus amigos a Capital los sábados por la noche, a las cantinas de la Boca para disfrutar de cenas y bailantas. Los domingos, iba a la cancha a ver al Xeneize con Helder Jauregui en los palcos de Ramon Mansur, club por el cual fanatizaba y que, en su juventud, hizo las inferiores, cuando tenía su sede en el predio de la Sociedad Italiana, en las calles de Ameghino y Padre Fahy.

Fue un solterón hasta que, a los 64 años, se casó con Elba R. Aguilar, el 20 de julio de 1995, quien hoy lo recuerda con el mayor de los afectos. En sus últimos años, Silvio participó de reuniones mensuales con los vecinos de Capilla, asistía a carnavales y eventos del barrio.
Lamentablemente, falleció el 13 de diciembre de 2020 a sus 89 años. Será recordado como un legendario vecino, que supo ganarse el afecto de familiares, amigos, y vecinos. El pueblo lo tendrá presente, como una persona de valores del Siglo XX.







Sé el primero en comentar