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Un robot llegó a la Farmacia San José y revoluciona la gestión de medicamentos

Su propietaria, Marita Jatar, explicó a El Lugareño cómo funciona la herramienta y aclaró que la tecnología no reemplaza al personal, sino que busca mejorar los procesos de trabajo y minimizar errores en el manejo del stock farmacéutico.

La incorporación de nuevas tecnologías suele asociarse a grandes empresas o industrias, pero en Capilla del Señor una farmacia decidió dar un paso innovador que ya genera sorpresa entre quienes atraviesan su puerta. La Farmacia San José puso en funcionamiento un robot destinado a la organización y entrega de medicamentos, una herramienta que busca agilizar procesos internos y optimizar la atención diaria.

La iniciativa surgió de la inquietud permanente de su propietaria, Marita Jatar, por modernizar el funcionamiento del negocio. Según explicó durante una entrevista con El Lugareño, la idea venía rondando desde hacía tiempo, aunque el aspecto económico demoró su concreción.

«La realidad es que yo siempre estoy buscando innovar y hacer cosas para la farmacia. Tenía el proyecto hace un tiempo ya, tengo unos amigos que lo tienen, y queríamos incorporarlo a la farmacia. Tuvimos que cambiar el sistema operativo que teníamos, que estábamos acostumbrados, con uno nuevo, para que se pueda adaptar al robot. Así que arrancamos hace un mes y pico con el sistema nuevo. El tema es que, estas ganas que yo tenía, era el tema económico el problema, entonces salieron unos créditos del Banco Provincia, así que con eso lo pude comprar», explicó.

El funcionamiento del sistema es mucho más complejo de lo que aparenta a simple vista. Detrás de una estructura vidriada se almacenan cientos de medicamentos que el robot organiza bajo una lógica propia. Lejos de utilizar el clásico orden alfabético o por laboratorio, el equipo clasifica cada producto según el tamaño de su envase.

«La tarea que realiza es ordenar los medicamentos. Todos los medicamentos están ordenados por el tamaño de su caja, en diferentes estantes vidriados y después de que vos ingresas a la farmacia, yo cargo lo que vos necesitas, ya sea tu receta por obra social, o la receta que te da el médico, lo carga en mi computadora, y la computadora está asociada al robot. Pones un enter y te sale la caja de lo que vos necesitas, atrás de cada puesto de trabajo donde hay unas bocas y ahí llega la medicación», detalló.

La automatización también aporta una ventaja clave para la administración del stock. El sistema identifica los medicamentos con vencimientos más próximos y prioriza su salida, evitando pérdidas económicas y reduciendo las posibilidades de errores humanos.

«Después también lo que hace es darte, a través de la fecha de vencimiento, el que tiene vencimiento más corto, para que no se te venzan los medicamentos y lo que evita es el error humano», señaló.

La implementación no estuvo exenta de desafíos. Sin embargo, el principal cambio no estuvo relacionado con el robot sino con la adaptación a un nuevo software de gestión. Para el personal, el aprendizaje se concentró en ese aspecto, ya que el manejo del sistema automatizado resultó más sencillo de lo esperado.

«El cambio grande fue a través del sistema operativo, más que del robot porque es muy fácil ya que vos solamente le pedís y él te da. Así que no es nada complicado, el tema fue el sistema operativo que hubo que cambiarlo. La carga es muy fácil, se hace a través del código de barras. Eso sí, lo tenés que cargar manualmente», señaló Marita.

La novedad no pasó desapercibida entre los clientes. De hecho, el diseño del espacio fue pensado para que quienes ingresan al local puedan observar el funcionamiento del sistema. «Hicimos todo vidriado para que la gente pueda verlo. Eso fue una idea de mi marido. Todos los que vinieron no pueden cerrar la boca todavía», expresó.

Más allá del entusiasmo que despierta la tecnología, la llegada de herramientas automatizadas suele abrir un debate recurrente sobre el futuro del empleo. En ese sentido, Marita sostuvo que la experiencia en la farmacia demuestra exactamente lo contrario.

«Todo el mundo me dice lo mismo, que voy a necesitar menos gente y no, la gente es la misma, porque que lo que hace el robot es que vos no estés dando vuelta buscando las cosas, agiliza los tiempos de búsqueda de medicamentos, y nosotros buscamos optimizar el tiempo de trabajo, además optimizar los errores, pero vos siempre tenés que darle la medicación a la gente, cobrarle, hacerle firmar su receta, que eso el robot no lo puede hacer. Es más, tenés que tener una persona para que cargue el robot, por ejemplo», amplió.

La incorporación de este sistema representa una de las experiencias tecnológicas más novedosas del distrito. Mientras los vecinos observan con curiosidad cómo las cajas se desplazan automáticamente detrás de los mostradores, en la Farmacia San José aseguran que el objetivo sigue siendo el mismo de siempre: brindar una atención más eficiente sin perder el trato humano que caracteriza a la actividad.

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