Santiago Scalarandi, vecino de Parada Robles, comenzó el camino para transformarse en un gran Pizzaiolo Napoletano. Actualmente, trabaja en la prestigiosa pizzería Napul’è de la ciudad de Cagliari.
En el marco del mes de la pizza, celebrado el pasado viernes 9 de febrero, El Lugareño acerca una historia emotiva de un vecino de Parada Robles, que dejó familia y trabajo para emigrar al continente europeo en busca de nuevos rumbos y allí, encontrar la profesión que tanto tiempo soñó.
Se trata de Santiago Scalarandi que hace un año y medio decidió viajar hacia Italia y empezar una nueva vida. “Decidí venir a Italia por un conjunto de cuestiones, pero las que más pesaron fueron la curiosidad de conocer Europa y otras culturas, poder hacer la ciudadanía italiana, reencontrarme en la tierra de prácticamente todos mis ancestros, saber si tenía la capacidad de adaptarme, aprender una nueva lengua y básicamente, la de afrontar ese desafío que siempre me había parecido muy interesante, pero hasta hace dos años lo veía muy lejano”, comentó en diálogo con El Lugareño.
“Mi vida en Argentina está muy ligada a Exaltación de la Cruz, al pueblo, al Club Robles. Mi casa está ahí, mis proyectos y después de una década, también mi identidad roblense”, agregó.
Cuando arribó al país, su primer destino fue la provincia de Rieti, que se encuentra a una hora de Roma para hacer la ciudadanía italiana. “Cuando llegué, me encontré con que no podía entender prácticamente nada de italiano y que era difícil hacer las cosas más simples como sacar un boleto de tren. Rápidamente, entendí que iba a ser un desafío importante estar lejos de todos, de la vida que conocía y de todo a lo que estaba acostumbrado, pero eso me cargó de energía”, explicó Santiago.
Una vez obtenida la ciudadanía, Santiago se mudó a la ciudad de Génova, donde consiguió su primer empleo. “Arranqué trabajando en una inmobiliaria cuando casi no conocía el idioma y fue algo que me ayudó mucho para eso, me armaba un discurso en italiano para poder empezar a entablar una conversación”, recordó entre risas.
Tras unos meses en el noroeste del país, Santiago tomó la decisión de mudarse a Cagliari, capital de la isla de Cerdeña. En dicha ciudad, más turística y atractiva, comenzó a ver con buenos ojos la posibilidad de incursionar en el arte y cocina de la pizza.
Sin embargo, debía juntar una cierta cantidad de dinero para iniciar la capacitación y estudios en el mundo gastronómico. Por ello, durante un tiempo, trabajó en la instalación de paneles solares, donde pudo estabilizarse económicamente y comenzar a invertir en la formación de un Pizzaiolo, tal como se lo denomina en Italia, a aquella persona dedicada a la preparación o venta de pizzas.
Su gran pasión por las pizzas napolitanas lo llevó a soñar algún día en poder transformarse en un gran pizzero y que mejor que hacerlo en Italia, donde esta popular comida nació. “Hice un curso base con Luigi De Micco y todo el equipo de Napul’è, almuerzo y cena en las pizzerías, entendiendo todo el proceso para hacer la verdadera pizza napolitana. Desde hacer la masa, estirar la pizza, los ingredientes, las preparaciones, la gestión del horno, cocinar salsas, cómo cortar la muzzarella, absolutamente todo”, señaló.
Asimismo, añadió “cada cosa tiene su detalle a prestar atención, y genera un impacto en el resultado final de la pizza. Y con respecto a la formación, ser pizzaiolo napoletano es algo que lleva años, por algo está reconocido como arte por la UNESCO, por lo que todavía, y por mucho tiempo más, estoy en un proceso de aprendizaje diario”, declaró el vecino de Robles.
Santiago comentó el nacimiento por esta pasión: “creo que es una idea que tenía presente, poder hacer algo relacionado a la cocina porque siempre me gustó. Lo que sí era impensado para mí era encontrarme en Italia, y tener la posibilidad de aprender este mestiere, como se dice acá, así que cuando tuve la posibilidad, encontré el tiempo y los recursos, decidí hacer el curso con Luigi De Micco, instructor del Gruppo La Piccola Napoli, y propietario de tres pizzerías muy reconocidas en el centro de Cagliari, llamadas Napul’è. Por lo que comencé no solo a aprender a realizar la verdadera pizza napolitana, sino también, la napolitanidad, como dice Filippo De Micco”, sostuvo.
“En Argentina, desde que tengo uso de razón que hice pizzas con mis abuelos, Chiche Scalarandi y Telma Borrelli, y en el pueblo siempre que intentaba hacer algo nuevo como utilizar masa madre en casa, hablaba mucho con Luisito Cufré, cruzaba mensajes con Rodrigo Beretta o Sebastián Schiffer, que también conocí como hace sus pizzas en La Casita”, resaltó.
Durante el curso, Santiago aprendió a preparar distintos tipos de pizzas, entre las cuales destacó “la Scaramantica, una pizza que es mitad calzone y mitad pizza redonda que es muy interesante; la Maradona, con chorizo parrillero y papas que es muy solicitada, y, además, con ese nombre, uno siempre está contento de prepararla, y por supuesto, el calzón napolitano, con ricota, pimienta, salame napoli, muzzarella, provola, queso rallado y jugo de tomate, es un clásico que me gusta mucho hacer”.
A su vez, fue consultado sobre qué sueño le gustaría alcanzar como pizzero, a lo que respondió: “Hacer pizzas en Italia fue uno que pude cumplir. Luego, cuando tantos clientes dicen que es la mejor pizza que comieron en su vida, o se sienten comiendo en Nápoles, eso es otra cosa que te da mucha satisfacción. Después quedan algunos hitos que serían muy lindos, ser instructor sería muy interesante, para poder llevar en algún momento este conocimiento a Argentina y Latinoamérica, y el otro por supuesto, tener una pizzería propia, haciendo la verdadera pizza napolitana. Al fin y al cabo, si uno tiene sueños, oportunidades y ganas, no hay nada que no se pueda lograr”, expresó.
Por último, considera, por el momento, quedarse en Italia para seguir aprendiendo. “Cuando uno emigra, como digo siempre, se tienen las valijas a medio hacer. Argentina, la familia y el pueblo están siempre muy presentes, pero en el mediano plazo me veo instalado en Europa, para seguir incursionando en este arte y trabajar haciendo pizzas, teniendo la posibilidad de conocer otros países y culturas. Ojalá algún día crezca este proyecto y me encuentre cocinando y transmitiendo todo esto que voy aprendiendo en mi querido país”, concluyó Santiago en comunicación con El Lugareño.
Si quieren conocer más sobre él y su gran aventura en el país de la pizza, pueden buscarlo en Instagram como @santia.pizza, donde publica todo acerca de lo que cocina.







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